Una evaluación del rendimiento y despliegue del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Matehuala durante el último trimestre revela que la corporación opera bajo altos niveles de presión. Entre marzo y mayo, el personal de emergencia resolvió un total de 388 servicios, lo que representa un promedio de 4.2 servicios atendidos diariamente durante este periodo de 92 días.
El análisis de los datos demuestra que, a pesar de las fluctuaciones en siniestros mayores, la demanda de mano de obra y el uso de equipo no dan tregua, obligando a un cuerpo basado en el voluntarios a mantener un ritmo de respuesta que compromete su sostenibilidad a largo plazo.
Un dato sensible sobre la carga de trabajo interna es el crecimiento de las acciones denominadas «Preventivas». En marzo la corporación realizó 10 de estos servicios, cifra que incrementó a 14 en abril y escaló a 18 en mayo. Esto significa que el personal de bomberos casi duplicó sus jornadas de inspección y cobertura en solo 90 días.
Sin embargo, este despliegue preventivo no se tradujo en un descanso para las tripulaciones, ya que las emergencias operativas urbanas, como las fugas de gas, continuaron al alza en el mismo periodo, pasando de 18 a 25 servicios mensuales.
Las cifras demuestran que los bomberos de Matehuala están absorbiendo tareas que van mucho más allá de apagar fuego, saturando sus líneas con asistencia civil y rescates. En el trimestre se atendieron 36 rescates de animales, divididos en 10 casos durante marzo, 12 en abril y 14 en mayo. A esto se suman 18 servicios de apoyo y colaboración interinstitucional.
Que esta clase de actividades represente una parte importante de la ocupación total de la corporación evidencia cómo la ciudadanía y otras dependencias saturan a bomberos con incidencias cotidianas, ante la falta de otras instancias operativas en el municipio.
El desgaste de equipo y combustible se agrava gracias a los bromistas que gustan de movilizar a los cuerpos de emergencia. Los bomberos tuvieron que activar unidades pesadas y personal para atender 17 falsas alarmas en el trimestre, con una crisis particular en marzo donde se registraron 10 de estos engaños. Para un cuerpo voluntario, cada salida en falso implica un alto costo en diésel y un desgaste innecesario de camiones que deberían estar disponibles para llamados reales, como los 127 incendios de predios o las 2 explosiones registradas en el periodo.
A pesar de que los incendios de predios bajaron a la mitad entre marzo (62 servicios) y mayo (30 servicios), el total de salidas mensuales se mantuvo prácticamente estático, registrando 147 servicios in marzo, 119 en abril y 122 en mayo. Este comportamiento estadístico demuestra que la corporación no tiene «temporadas bajas»; cuando una emergencia cede, otra ocupa su lugar inmediatamente, manteniendo al personal voluntario en un alerta y fatiga permanente.
Es fácil dejar a Bomberos fuera de presupuestos gubernamentales, pero con estas cifras de atención queda la pregunta sobre cuánto tiempo más puede sostenerse un servicio de emergencia de casi 400 servicios trimestrales bajo el esquema de voluntarios. Los datos muestran que los Bomberos de Matehuala están operando al nivel de una corporación profesionalizada y de tiempo completo, pero con los recursos y el presupuesto limitado de un patronato voluntario. Existen aportaciones de la iniciativa privada, sin embargo no se puede dejar de lado pensar si el capital que destinan gobiernos es proporcional al esfuerzo y desgaste que estos números oficiales demuestran.
