Entre lo que reportan las autoridades y lo que se vive a diario en las calles de la capital potosina hay una diferencia marcada. Aunque los reportes señalan que el precio de la canasta básica se mantiene bajo control en las grandes cadenas de supermercados, en las tienditas de esquina y mercados la comida sigue costando más. Para la mayoría de las familias, el presupuesto diario no siente el alivio del que habla el gobierno.
Para las familias que tienen la posibilidad de comprar la despensa completa en una gran tienda autoservicio, la situación luce relativamente estable. La competencia entre estas empresas les permite absorber ciertos costos y ofrecer precios dentro de los márgenes fijados por el gobierno.
Sin embargo, la dinámica del día a día en San Luis Potosí es muy distinta. Gran parte de los hogares y los pequeños negocios de comida no hacen compras semanales ni van a los grandes centros comerciales; compran lo necesario para el diario. Es en ese circuito local donde las promociones del supermercado no aplican y el dinero rinde menos. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), ubica la canasta alimentaria urbana entre los 2 mil 553 y 2 mil 597pesos mensuales por persona.
El problema principal se concentra en los alimentos indispensables de la mesa potosina. Alimentos como el huevo y la tortilla, fundamentales en la dieta diaria, se mantienen en niveles de precio que se niegan a bajar.
Los comerciantes locales señalan que factores como el calor de la temporada, la falta de agua en el campo y los costos de transporte impiden reducir los precios. Aunque la explicación sea clara, para los consumidores el resultado es que comprar lo básico para comer sigue representando un gasto pesado.
Esta situación deja ver que las medidas para frenar el aumento de precios funcionan bien en las grandes cadenas corporativas, pero tienen un alcance limitado en el pequeño comercio. Mientras los grandes almacenes logran estabilizar el costo de la canasta básica, las tiendas de barrio deben ajustar sus precios para sobrevivir a los aumentos que ellos mismos reciben de sus proveedores.
Al comenzar agosto, la realidad económica para los habitantes de San Luis Potosí se mide en lo que cuesta surtir la comida del día. Mientras los productos más elementales sigan caros en la tiendita de la esquina, el ahorro seguirá siendo una meta difícil de alcanzar para la economía familiar.
