Los casos de adolescentes que se quitan la vida en Matehuala ha exhibido que las estrategias de salud mental en el municipio están rebasadas. Aunque las autoridades de salud explican que hay campañas preventivas, la realidad es que estas acciones son intermitentes y no están teniendo el efecto esperado .

Mientras las tragedias se manejan bajo un necesario hermetismo por respeto a las familias, el silencio institucional solo encubre la falta de resultados de programas que operan más para cumplir con una estadística que para salvar vidas.

El problema radica en que los esfuerzos oficiales carecen de permanencia y de impacto real. Las pláticas esporádicas no sustituyen la necesidad de una política pública sólida que atienda las crisis emocionales de la juventud en Matehuala. Las autoridades de los Servicios de Salud insisten en que cumplen con sus protocolos con pláticas, pero la persistencia de los hechos demuestra que sus estrategias necesitan un reforzamiento drástico e inmediato.

El sistema de salud pública en Matehuala, a través de la Jurisdicción No. 2, no ofrece opciones de atención psicológica de urgencia, las familias que buscan atención se ven obligadas a pasar por el calvario de la burocracia médica y las citas mensuales para recibir atención especializada. Las autoridades estatales han dejado al Altiplano en el olvido operativo, delegando la responsabilidad de una crisis de salud pública a los hogares que no tienen la suficiente información preventiva o la economía para pagar un psicólogo particular.

Finalmente, el sector educativo sigue operando sin las herramientas necesarias para ser una verdadera primera línea de defensa. Los directivos se limitan a reaccionar después de las tragedias en lugar de exigir a la Secretaría de Educación la asignación de psicólogos de planta.

En Matehuala hay una exigencia reprimida derivada de la falta de información para saber en qué momento o qué comportamientos en la juventud son alertas para buscar atención. Las mentalidades han cambiado y entender las nuevas generaciones requiere que las autoridades pongan en tema como prioridad y transformen las campañas informativas en redes de apoyo permanentes antes de que la lista de adolescentes afectados siga creciendo.

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