El esfuerzo de las autoridades municipales y de los propios vecinos organizados por mantener limpio Matehuala se está topando con una pared de irresponsabilidad. La falta de civismo de una parte considerable de la población ha convertido al municipio en un complejo de tiraderos clandestinos, donde la insistencia de la gente ya desató problemas de salud pública y plagas de insectos que ponen en riesgo la vida de las personas.

La dinámica es la misma en varios sectores, se retira la basura acumulada y, en cuestión de horas, los ciudadanos vuelven a arrojar sus desechos.

Un ejemplo crítico de esta renuencia a la limpieza se vive en la intersección de la calle Pascual Orozco y el andador Bibiana Salazar, en la colonia La Dichosa. En este punto, ciudadanos y cuadrillas del Ayuntamiento se dan a la tarea constante de limpiar el área, pero la respuesta de la gente es el inmediato abandono de escombros y desperdicios. Esta acumulación ha generado el lugar perfecto para una preocupante plaga de alacranes. Los vecinos ahora viven con el temor de una picadura que podría resultar fatal.

A unos cuantos pasos de la Secundaria Técnica Número 78, sobre la calle Negrete, un terreno baldío ha sido invadido por completo por la basura que los transeúntes y vecinos arrojan a diario.

Por otro lado, la calle Clavijero se ha convertido en el nuevo blanco de la suciedad. Luego de que se realizara una limpieza integral en el Camino Viejo a la Paz, desde la avenida Hidalgo hasta la calle San Agustín, los infractores simplemente trasladaron el problema. Habitantes de la zona denuncian que personas de otras colonias acuden ahora a Clavijero a tirar sus bolsas de desechos.

La situación alcanza niveles alarmantes de insalubridad y falta de empatía en un predio ubicado atrás del asilo de ancianos. Ese espacio ha sido transformado ilegalmente en un cementerio de perros. La gente acude a arrojar los cadáveres de sus mascotas a la intemperie, provocando fétidos olores y una contaminación ambiental severa. Este foco de infección impacta en la salud de los abuelitos que residen en el asilo, un grupo de alto riesgo ante cualquier afectación sanitaria.

Matehuala enfrenta una crisis que ya superó la capacidad de la simple recolección, se trata de una resistencia ciudadana al orden y a la higiene. Mientras persista la conducta de crear basureros clandestinos, los esfuerzos de limpieza serán insuficientes y la población seguirá conviviendo con el peligro latente de infecciones graves y fauna nociva.

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