La parálisis en la carretera federal 57, tramo Querétaro-San Luis Potosí, escaló a una crisis de salud pública. Tras más de un día de bloqueo continuo a la altura de San José Iturbide, las consecuencias del encierro vial cobraron la vida de un chofer de carga pesada, mientras las autoridades siguen sin aparecer en la zona.
La mañana de este 19 de mayo, la desesperación se desbordó entre los miles de conductores varados. Denuncias ciudadanas relatan que un transportista que padecía enfermedades crónicas sufrió un infarto al no poder acceder a sus medicamentos esenciales ni a comida. Debido a que el cierre total impidió por completo el ingreso de ambulancias y vehículos de emergencia, sus propios compañeros intentaron trasladarlo para buscar ayuda, pero los esfuerzos fueron inútiles, el operador falleció a causa de un infarto.
A pesar de la gravedad del fallecimiento y del riesgo sanitario que corren los demás automovilistas por la falta de agua y alimento, el gobierno mantiene una postura de total desinterés. En las más de 24 horas que lleva la protesta de los comuneros, quienes exigen el suministro de agua potable, ningún funcionario ha acudido a entablar una mesa de diálogo.
Los gobiernos estatales y federales han minimizado la urgencia de los manifestantes y la desesperación de los afectados en el asfalto.
El daño colateral ya afectó la logística del país, pues decenas de empresas de transporte registran pérdidas millonarias debido a que las mercancías de sus clientes permanecen retenidas en la vía.
Asimismo, cientos de conductores particulares se encuentran completamente varados, con sus actividades laborales y familiares canceladas, atrapados en una crisis que las autoridades se niegan a atender.

