En un despliegue de propaganda que roza lo absurdo, el Ayuntamiento de Villa de La Paz presumió en redes sociales la entrega de 25 paquetes de útiles escolares. La publicación atribuye el «logro» a una gestión coordinada entre el Presidente Municipal, Juan Francisco Gómez, y la regidora de Educación, Olga Leticia Martínez Gallegos, ante el Instituto Estatal para la Educación de los Adultos (IEEA).

​Aunque hubo algunos comentarios de agradecimiento, pues para las familias beneficiadas la ayuda es bienvenida y útil en tiempos difíciles, la realidad es que no existe un interés real por cubrir la necesidad de toda o una mayor parte de la comunidad escolar.

La desproporción entre la investidura municipal y el volumen conseguido resulta evidente pues en lugar de articular un programa social amplio con presupuesto municipal o gestionar apoyos masivos para la matrícula local, la alcaldía movilizó su aparato de comunicación para colgarse la medalla por un insumo marginal que ni siquiera proviene de un programa escolar regular, sino de un instituto enfocado en alfabetización de adultos.

​Anunciar un número tan reducido de paquetes como si fuera un beneficio disponible para el «público en general» refleja una gestión que confunde la política social con la foto de ocasión, pretendiendo vestir de gran logro institucional lo que en realidad es un apoyo simbólico.