La morenista diputada federal del distrito 1 con cabecera en Matehuala, Aremy Velazco Bautista presume con bombo y platillo una iniciativa para elevar a 15 años la cárcel por robo con violencia en carreteras. Sin embargo, su propuesta no es más que una simulación legislativa desconectada de la realidad.
Resulta un contrasentido político que una legisladora del partido oficialista recurra a la «mano dura» y al populismo penal, estrategias que su propio movimiento criticó por años, para aparentar que trabaja por la seguridad. La diputada olvida que el verdadero problema en los caminos del Altiplano potosino no es la falta de castigos en el papel, sino la aplastante impunidad.
De nada sirve prometer más años de prisión si no hay trabajo de campo ni estrategia real pues las carreteras siguen desiertas de vigilancia por parte de la Guardia Nacional y las fiscalías rara vez atrapan a los responsables. Subir las penas desde un cómodo escritorio en San Lázaro, sin exigir patrullaje ni presupuesto para la región, es un engaño.
Aremy Velazco le apuesta al espectáculo en redes sociales mientras los transportistas y familias de su distrito se juegan la vida a diario cansados de exigir menos discursos y más presencia de seguridad en el territorio.
