El trágico hecho registrado en Ciudad Valles, donde un hombre en crisis de salud mental acabó con la vida de su propia madre, según lo informado por el gobernador del estado, encendió las alarmas en San Luis Potosí sobre las consecuencias de un diagnóstico tardío. En Matehuala esta realidad no es ajena: la salud mental es una problemática abierta que se padece en los hogares y en las calles.

​El fondo del problema radica en la falta de acceso y el desconocimiento que impide identificar los síntomas a tiempo. Familias enteras enfrentan padecimientos sin saber detectarlos o sin recursos para un especialista, un contexto que ha derivado en trágicos suicidios. Asimismo, en las calles deambulan personas abandonadas que, sin seguimiento clínico ni medicación, llegan a protagonizar agresiones en 8la vía pública.

​Desde este medio hemos insistido en que no basta con la existencia de instituciones si la población desconoce las señales de alerta o no puede acceder a la atención. Se requieren campañas permanentes de concientización, diagnóstico temprano y un acompañamiento real que acerque los servicios a las familias sin importar su condición económica.

​Lo ocurrido en la Huasteca es un severo llamado de atención. La salud mental en Matehuala exige educación para fortalecer la comunicación y puentes directos con las instituciones antes de que la falta de detección oportuna vuelva a traducirse en una tragedia irreparable.