La violencia en en las carreteras de México sigue creciendo y la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y el Frente Nacional por la Reconstrucción del Campo Mexicano han manifestado su indignación tras el asesinato de un conductor originario de Tehuacán, quien fue asaltado en la autopista Puebla–Orizaba y posteriormente hallado sin vida y calcinado.
Este hecho ocurre a pesar de que en diciembre pasado el Gobierno Federal prometió reforzar la seguridad para frenar los bloqueos que paralizaron el país. Los transportistas acusan que esas promesas no se cumplieron y que las autoridades solo han simulado trabajar mientras los choferes siguen siendo víctimas de la violencia y el abandono en las rutas federales.
Además, el reclamo ha escalado al ámbito internacional, pues los trabajadores aseguran que no es posible que México sea sede de eventos de gran magnitud mientras los ciudadanos mueren en las carreteras. Bajo el lema «No habrá Mundial si no hay seguridad», exigen que la Guardia Nacional vigile de verdad los tramos peligrosos y que se detenga a las bandas que operan con total libertad.
Debido a esta falta de resultados, advirtieron que iniciarán acciones firmes en todo el país. Una de las medidas principales podría ser el cierre de la Carretera 57, donde uno de los tramos afectados sería el que pasa por Matehuala, ruta que conduce hacia Nuevo León, sede de diversos encuentros de futbol. Bloquear este punto dejaría incomunicado el centro con el norte del país, afectando gravemente el movimiento de mercancías.
Por ahora, los transportistas exigen justicia por su compañero asesinado y advierten que no se quedarán callados ante lo que consideran una burla por parte del gobierno, que no ha podido garantizarles el derecho básico de trabajar sin miedo a perder la vida.
