La agresión registrada en Moctezuma durante la presentación de la agrupación Los Dos de Tamaulipas, donde el lanzamiento de botellas y botes dejó a un niño de cinco años descalabrado, expone una problemática que va más allá del hecho violento. El incidente que puso en riesgo la integridad de más asistentes y de los músicos, dejó al descubierto deficiencias en la organización y es un atentado a la economía del municipio.

El acontecimiento puso en evidencia fallas en la logística y en la prevención. En el lugar se permitió la presencia y distribución de bebidas en envases de vidrio y latas, omitiendo la aplicación de medidas básicas de protección civil que establecen el uso exclusivo de recipientes de plástico o cartón para prevenir agresiones.

Ante la situación, la tibia respuesta del presidente Mario Díaz ha sido objeto de señalamientos debido a la falta de un pronunciamiento firme sobre la revisión de los protocolos o la atribución de responsabilidades, limitándose a a declarar que “lo bueno que solo descalabraron al niño”.

Los festejos populares y espectáculos masivos son para el comercio, sin embargo la generación inseguridad ahuyenta la asistencia de familias y frena la derrama económica proyectada para la comunidad.

Asimismo, la recurrencia de este tipo de hechos golpean la gestión de eventos futuros. Las agrupaciones musicales suelen reconsiderar su presentación en plazas que no garantizan condiciones de seguridad, o bien incrementan sus costos de contratación e imponen requerimientos adicionales de protección privada para firmar contratos.

Las ferias regionales son organizadas con recursos públicos, de este modo, el impacto financiero derivado de la falta de orden en los recintos termina afectando de manera indirecta el presupuesto público disponible para la atención de otras necesidades comunitarias como obras o apoyos sociales .

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