La resistencia de las bacterias a los antibióticos es una amenaza para la medicina y para el medio ambiente. Este problema provoca unas 700 mil muertes al año en todo el mundo y requiere acciones inmediatas desde el sector ambiental, advirtió Francisco Castro Flores, investigador del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

A través del enfoque One Health (Una Sola Salud), que conecta la salud humana, animal y del entorno, el especialista explicó que el consumo excesivo de medicamentos permite que las bacterias desarrollen defensas y sobrevivan a los tratamientos. Esto hace que fármacos comunes, como las penicilinas, pierdan su efectividad.

Castro Flores señaló que este fenómeno no se limita a los hospitales. Inicia también en los hogares con malos hábitos como suspender los tratamientos antes de tiempo, automedicarse o compartir medicinas. Al ser desechados por el cuerpo, los residuos de estos medicamentos van a dar directamente al drenaje.

Dentro de su investigación, el especialista evalúa el impacto de estos residuos en las plantas de tratamiento de aguas residuales de San Luis Potosí. Sus análisis confirman que los procesos de depuración convencionales no logran eliminar los antibióticos por completo, por lo que terminan llegando a los ecosistemas locales, una situación que también preocupa en Europa y Norteamérica.

Ante esta situación, el investigador destacó la urgencia de desarrollar nuevas tecnologías para limpiar el agua y atender las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS): usar antibióticos solo con receta, cumplir las dosis completas, reforzar la higiene y concientizar a la población.

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