Un despliegue coordinado entre corporaciones de seguridad de Nuevo León y la Fiscalía General de la República acabó con una célula de distribución de huachicol que operaba estilo industria en el municipio de Cadereyta.

La intervención judicial, derivada de un análisis de inteligencia, detuvo la comercialización clandestina de un millón 71 mil litros de hidrocarburos. El inventario incautado se compone de 671 mil litros de combustible refinado y 400 mil litros de un compuesto químico en tonalidades negras y amarillas, el cual permanece sujeto a peritaje para determinar su origen técnico y valor comercial.

La relevancia del operativo radica en el desmantelamiento de la planta de operaciones. El centro contaba con una infraestructura de almacenamiento vertical, más de 400 contenedores industriales y equipo de bombeo autónomo, además de una flotilla de transporte pesado que permitía la movilidad del producto hacia compradores.

El inmueble y los bienes quedaron bajo control de las autoridades federales.

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